martes, 1 de marzo de 2011

Hay un punto en la vida en la que miras hacia atrás, y te das cuenta de que lo que queda hoy, son los recuerdos. He tenido momentos malos, buenos, peores y mejores y siempre intento quedarme con el mejor granito que hay de ese montón de años. Ahora, es cuando reflexionas tumbada en la cama, mirando a la nada, si todo lo que has vivido vale la pena.Yo creo que sí. Cada momento es tiempo para aprender, aprender que antes de un llanto vino una risa, de aquellas amistades que iban a ser eternas tal vez no pueden serlo, de las salidas y las risas, de aquellos sueños que teníamos de niños, de las peleas, las reconciliaciones, de las canciones con las que lloramos y con las que nos quedamos sin voz, el presente que nos hemos ganado. Son cosas que en el momento no se aprecian tanto como con el paso del tiempo. Por eso no hay que dejar que un recuerdo te atormente y hay que mirar el lado positivo de las cosas, porque lo que vivimos no se va a repetir dos veces. Quiere cuando tengas a quien querer, llora cuando tengas motivos para hacerlo, ríe cuando estés feliz, salta cuando haya un charco, mójate en la lluvia, sácale una sonrisa la gente, abraza, perdona a quien se arrepiente, ayuda a quien lo necesite, haz reír a alguien que esté triste, grita, abre nuevas puertas, acepta que otras se cierran, la gente cambia, las oportunidades vuelan. Y por último, piensa que puedes sentirte solo y estar en medio de un millón de personas, puedes gritar y que nadie te oiga, o preguntar y que nadie te conteste. Querer y no tener, luchar y no conseguir, pelear y no ganar, dar y no recibir. Pero, ¿Sabes qué? Habrá otros momentos en que estés solo pero te sientas rodeado de mil personas que te quieren. Sin decir nada, alguien sabrá que las cosas no van bien. Sin preguntar te dirán lo que necesites oir, conseguirás cosas sin luchar, sobre todo aquellas que no quieras pero ganarás batallas sin dejarte la piel en el camino. Recibirás sin tener que dar nada a cambio.
Cuantas veces hemos deseado borrar un dia, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuantas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adios. Si desearamos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase "comezar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atras los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los abrazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más hermoso, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro. ¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos? dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera. ¿Vale realmente la pena perder la memoria?

...

Tienes que aprender a pasar de las cosas que no te hacen feliz, porque... no pueden entorpecer tu camino, y por mucho que algo te moleste no puedes derrumbarte. Tienes que hacerte ver que eres más fuerte de lo que te crees y que pronto las cosas irán mejor. Y no puedes estar mal porque se haya acabado tienes que estar bien porque por lo menos ha pasado. . .
Hay días buenos, días malos... y días raros.En los días malos parece que todo te sale mal, todo el mundo está en tu contra, todo te molesta... Sólo quieres llegar a casa y dormir...olvidarte de todo. Pero las horas se te hacen más largas de lo normal y no acaba nunca el día. Pero sin embargo, siempre hay un día perfecto, ese fabuloso día que te compensa. Te ríes por todo, lo pasas de lujo, pero se acaba demasiado pronto... Siempre hay alguien que te dice: "mañana más" con una gran sonrisa y te quedas tranquila, sabiendo que al día siguiente será igual o mejor. Esos días dependen de la gente de tu alrededor. De la situación. Y en esos días los problemas se esfuman,desaparecen. Simplemente disfruta.
¿Y de qué vale estar mal? Al fin y al cabo, es lo que a la gente le gusta ver... sonríe y que le jodan a todo
Poco a poco, y día a día, casi sin darte cuenta vas conociendo a la gente. Gente que te quiere, o al menos eso dicen, Gente a la que quieres, y estás completamente segura... Gente en la que confiabas, a la que querías, con la que compartías tus cosas, y, que, con el tiempo te van decepcionando y te das cuenta que no se puede confiar en nadie. ¿Confiar, o no confiar? Si confías, te arriesgas a que todo te salga bien, o que de lo contrario todo te salga mal...pero dicen que si arriesgas puedes perder, pero que si no arriesgas, estas perdido; aunque claro, también dicen que más vale pájaro en mano que ciento volando. Yo arriesgue y la verdad, creo que me salio mal, pero bueno todo se acaba, no? Aunque nunca pensé que acabase de esa forma... Siempre pensé que todo seria diferente, quizás esto era lo que necesitaba para abrir los ojos y ver quienes de verdad me quieren, quizá sea eso... o quizás no

:)


Él es él. Ella es ella. Son el norte y el sur, el polo positivo y el polo negativo. Pero se necesitan. Porque los polos opuestos, al final, siempre se atraen.
Mentiría si dijera que lo que más deseo esta noche no es abrazarte hasta que se acabe el mundo, mentiría si dijera que no tengo miedo, porque la verdad, esque mi único miedo es no volver a perderme en tú mirada, mentiría si dijera que tú no me das la vida, porque tú y sólo tú eres el motivo de mi despertar; mentiría si te dijera una y mil veces que no te quiero.. Una y mil veces te diría que te quiero más que a nada, y quiero, quiero un secreto, tuyo y mío, quiero sonreir y no dejar de hacerlo jamás, y quiero perderme contigo, en un laberinto, infinito, donde haya rincones, aquellos rincones que no conocerá nadie más, que sólo nosotros sabremos donde están, donde escondernos cuando tengamos miedo a lo demás, porque siento que si estoy contigo no necesito nada mas.