Hoy, me apetecía estar sola. Era un día de esos grises, en los que nunca apetece hacer nada.
Salí a la calle con mi bufanda, con la sonrisa bien puesta, y con mi abirgo, medio abrochado.
M encanta sentirme así. Me dirijí al lugar en el cual pienso y medito sobre los pensamientos que me rondan las cabeza, varios días. Y derepente, estabas tu allí. Me quedé parada unos segundos sin saber que hacer. Tu te sorprendiste y me dijiste hola. Te saludé y te pregunté sobre que hacías en ese lugar(mi lugar). Respondiste, al rato, que era el lugar en el cual pensabas todos los días... en mi.
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