"Te quiero". Casi le gustaría pronunciarlo en silencio, susurrarlo. En cambio, se limita a sonreírle y a mirarle. Duerme despreocupado envuelto entre las sábanas. Dulce, suave, sensual, con una ligera mueca de enojo en la boca, con los labios entreabiertos que todavía saben a amor. Su amor. Su gran amor.
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